Ogilvy fundó su agencia en 1948 con seis mil dólares. cuarenta años después era la más respetada del mundo.
su regla más impopular (y que AMO hacer): despedir clientes tóxicos. no importaba cuánto facturaran. si el cliente cambiaba de agencia constantemente, si dictaba campañas, si no respetaba el proceso, se iba. y la agencia crecía igual.
la mayoría de freelance no se atreven. piensa que despedir un cliente malo es un lujo de gente que ya tiene mucho. la verdad es lo contrario: el que no despide clientes malos nunca llega a tener muchos buenos, porque los malos consumen el tiempo y la energía que necesitabas para conseguir a los buenos.
el cliente que regatea, que cambia el brief tres veces, que paga tarde, que critica todo, que te exige a las once de la noche, no te da dinero.
te lo quita.
el dinero que aparenta darte es menor que el dinero que dejas de ganar por estar atrapado con él.
despide al peor cliente que tienes ahora mismo. mañana. el espacio que deja se llena en un mes con uno mejor. siempre.
el que filtra, factura.
besitos, rafa
Si te interesa trabajar esto conmigo: suarezmedia.com/consultoria
