Por teléfono el cliente no ve tu cara, no ve como te paras, no ve tus medallas.
solo escucha tu voz.
Belfort calculaba que en una llamada el 90% de la persuasión está en la tonalidad. el 10% son las palabras. eso significa que puedes decir el guión perfecto y perder la venta porque sonaste como un vendedor.
el tono que mata es el tono de vendedor: ascendente, suave, casi pidiendo permiso.
Lo identificas porque suena como cuando te llaman de CLARO o MOVISTAR para ofrecerte un nuevo plan.
El tono que cierra es el tono de amigo: relajado, descendente, como si le estuvieras contando algo a un pana tuyo. ni servil ni agresivo. simplemente seguro.
Prueba esto. la próxima vez que digas tu precio al teléfono, dilo con la misma tonalidad con la que le pides una cerveza al mesero.
sin levantar la voz al final.
sin pedir permiso.
sin justificar.
el precio que sale en tono de amigo no se discute. el precio que sale en tono de vendedor se negocia siempre.
besitos, rafa
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