Cuando un prospecto te esté contando su situación o los problemas que necesita resolver en su negocio. Escúchalo sin interrumpirlo. Cállate y toma nota mental de lo más importante: sus dolores
Extrañamente, mientras menos hablas en una conversación y escuchas activamente, más creen los demás que eres un buen conversador.
Una vez que tu prospecto deja de hablar, véndele lo que él quiere… pero entrégale lo que necesita.
Y recuerda: hasta que no te paga, no es tu cliente.
Rafa
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